Me gustan tus sonrisas llenas de leche, cuando sonríes desde tu perspectiva para mirarme a los ojos, y abres la boca dejando escapar un pequeño riachuelo de tu alimento preferido, el que te doy.
Te quiero cuando dices ajó, agú, gu-gú, cuando te levantas por la mañana (normalmente de buen humor) y con todo tu repertorio de monerías.
Te adoro cuando estás saturada de bares, gente, abuelos, familiares, vecinas cotillas y dependientas de tiendas de chinos, y me buscas entre caras poco conocidas. Cuando te lanzas hacia mí de cabeza al estar en otros brazos, porque sabes que siempre voy a estar ahí para cogerte.
Me encanta cuando quieres dormirte, te enganchas a mi pecho y me agarras con toda la fuerza que tienes en las manos para que no me escape. No vaya a ser que me pierda mientras tú duermes.
Me chifla el saludo familiar que has inventado, y que ahora ya tu papá y yo hacemos incluso cuando estás profundamente dormida para saludarnos entre nosotros.
Me fascinan tus ojos rasgados y profundos, tu pelo alborotado, tu piel de alabastro, tu boquita de piñón y tu nariz chatilla. Cuando me dicen que eres bonita, que eres guapa, que eres preciosa, yo siempre pienso que sí, que lo sé, pero que eso no me importa en absoluto. Te querría igual si fueras fea como un mono. Te quiero por ser tú, no por cómo eres físicamente.
Eres seis kilos y medio por 62 cms de alto de felicidad. De nuestra felicidad. Mañana hace 3 meses que llegaste a nuestras vidas, así que sólo te puedo dar las gracias por existir. Te quiero, bebé.
domingo, 19 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
El Guadiana
Siempre está ese conocido que se entera de algo de tu vida y viene a husmear con la excusa de desearte lo mejor. O para decirte "Oye, estoy aquí, necesito de tu atención porque soy un tocahuevos". Y luego desaparece como el Guadiana.
Una vez me pasó eso con alguien que me mandó un WhatsApp diciendo que era muy negativo estar a la gresca por una tontería. Y que qué tal estaba, ¡que se había enterado de que estaba con una gripe! Por Dios, como si una gripe fuera el fin del mundo, la excusa entre las excusas para retomar un contacto que a mí no me agradable retomar.
Pues que les vayan dando por cotillas.
Una vez me pasó eso con alguien que me mandó un WhatsApp diciendo que era muy negativo estar a la gresca por una tontería. Y que qué tal estaba, ¡que se había enterado de que estaba con una gripe! Por Dios, como si una gripe fuera el fin del mundo, la excusa entre las excusas para retomar un contacto que a mí no me agradable retomar.
Pues que les vayan dando por cotillas.
viernes, 3 de julio de 2015
No tengo ni idea
Me llega un WhatsApp con un mensaje de voz. Lo que me llama la atención no es el mensaje, es la voz de la persona que me hace llegar el mensaje. Está hecha pedazos, como un jarrón chino que un niño ha hecho caer jugando a la pelota en el salón, con la picardía de quien sabe que jugar en el salón romperá cosas y no hace nada por evitarlo.
Podría decir muchas cosas para intentar consolar a quien me manda ese mensaje. Podría decirle lo clásico, que lo siento, que me puedo imaginar por lo que está pasando. En realidad, no tengo ni idea. No sé ni qué decir, ni qué hacer, ni tengo la más remota idea de por lo que está pasando porque no estoy en su situación. Creo que lo mejor que podría hacer es darle un abrazo y dejar que las palabras se queden mejor en el fondo de mi garganta.
Podría decir muchas cosas para intentar consolar a quien me manda ese mensaje. Podría decirle lo clásico, que lo siento, que me puedo imaginar por lo que está pasando. En realidad, no tengo ni idea. No sé ni qué decir, ni qué hacer, ni tengo la más remota idea de por lo que está pasando porque no estoy en su situación. Creo que lo mejor que podría hacer es darle un abrazo y dejar que las palabras se queden mejor en el fondo de mi garganta.
sábado, 27 de junio de 2015
Hagas lo que hagas, está mal
Si eliges biberón, la teta es lo mejor porque lo dice la OMS.
Si eliges teta, el bibe es lo mejor porque el bebé pide más y se queda con hambre.
Como todo está mal, como cualquier elección es negativa, hay que hacer lo que a uno le dé la gana.
Si eliges teta, el bibe es lo mejor porque el bebé pide más y se queda con hambre.
Como todo está mal, como cualquier elección es negativa, hay que hacer lo que a uno le dé la gana.
miércoles, 10 de junio de 2015
Con ganas de salir de la ciudad, del país, de lo que sea
Llega junio. Se acerca el verano, que deberían decir de nuestro lema. Verano terrorífico el nuestro, como siempre. Siempre digo que aquí abajo estamos hechos de otra pasta. Hay que tenerlos bien puestos para soportar esto.
Para colmo, las oportunidades no es que estén muy boyantes. Tengo suerte de poder permitirme el aparente capricho de haber tenido descendencia, pero muchos otros no pueden. Los políticos no hacen más que preguntarse por qué, pero no hace falta más que salir a la calle para verlo.
Me dan ganas de salir del país.
Para colmo, las oportunidades no es que estén muy boyantes. Tengo suerte de poder permitirme el aparente capricho de haber tenido descendencia, pero muchos otros no pueden. Los políticos no hacen más que preguntarse por qué, pero no hace falta más que salir a la calle para verlo.
Me dan ganas de salir del país.
martes, 9 de junio de 2015
Una tarde de primavera tardía
Hacía calor. Tomamos unas tapas en un bar cercano, donde ponen unos calamares fritos que para nada saben a freidora (todo un lujo) y esos bocadillos de lomo con alioli que tanto te gustan. La chica dormía en el capazo y, tranquilamente, nos fuimos a casa. Al llegar se despertó y le di el pecho, tú te echaste en la cama hasta quedarte dormido y yo, tras acabar la toma, me uní a ti en un abrazo caluroso y húmedo, de tarde de primavera tardía, de bochorno con olor a siesta.
Probablemente dentro de unos años no recuerdes esta escena, porque quede nublada entre recuerdos de otros momentos que llegarán y que, probablemente, te resulten más felices o más remarcables. Pero ahora mismo esa siesta, ese momento en el que te volviste y me diste un beso que fue como el del cuento de la bella durmiente, pues desperté del letargo de la cuarentena, está muy fresca en mi memoria. Ese beso fue como desperezarse cuando se ha dormido bien, incluyendo el mordisco que te di en el labio de abajo cuando ya te retirabas.
Me he quedado con el sabor de tu sudor en la boca, y me encanta.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Maternidad diferida
Una es madre (o padre, pero hablo aquí de madres y maternidad porque soy mujer) de quien quiere y puede ser madre. Una abuela puede actuar como madre cuando una madre necesita un apoyo especial o cuando está tan presente en la vida del niño que prácticamente se le acepta como una segunda madre. En todo caso esa situación viene de forma natural, nunca es impuesta. Es algo que celebrar, una maternidad diferida en la que la madre tiene el apoyo de otra madre que, de otra manera, educa y cuida. Mi abuela fue así conmigo: me llevaba al médico, al colegio, charlaba conmigo, me contaba cosas y me animaba a que yo se las contara, cocinaba conmigo y hoy día veo muchas cosas de mi abuela en mí. Mi abuela vivía con nosotros, no la visitaba los domingos, sino que tenía contacto conmigo las 24 horas y por eso era muy consciente de los problemas a los que se enfrentaba mi madre en lo que respectaba a mi crianza. La suya fue una maternidad diferida muy bonita, porque la sinergia que se creó siempre fue muy natural, y siempre respetó mucho a mi madre y a su autoridad y decisiones como madre.
Estoy viviendo la otra cara de la moneda en lo que a maternidad diferida respecta. Una relación que se fuerza, decisiones paternas que no se respetan y es más, se contravienen, opiniones que no se piden y hasta "regalos" que se pretenden hacer para usar en casa de la persona que quiere ejercer esa maternidad diferida, no para el disfrute general de mi bebé, a pesar de que el regalo en cuestión le haría falta para su vida. Mi marido y yo queremos ser responsables de nuestra paternidad y maternidad respectivamente, no necesitamos esa paternidad diferida porque ya nos tenemos el uno al otro. Pero hay un empeño antinatural en que salgamos de la ecuación, en que "tenemos que buscar tiempo para nosotros, así que es mejor dejar a la niña con otras personas los fines de semana y cuanto antes mejor para que socialice". Mi niña tiene un mes, lo cumple hoy, no puede socializarse aún porque no tiene concepto de la existencia de otras personas, ¿qué clase de excusa chorra es ésa? Incluso he tenido que oír que se va a empadronar a la niña fuera de nuestra casa para que tenga la guardería donde esas personas quieren, sin respetar nuestros deseos y con todo lo que ello implica: que el médico no lo tendríamos cerca, que legalmente no viviría con sus padres, que el colegio lo tendría en otro sitio lejos de nosotros, y un largo, larguísimo etcétera.
Creo que este tipo de personas buscan llenar un vacío o solucionar un problema, o por un interés personal. Pero si existe ese vacío, creo que podría hacerse de forma más constructiva y más inclusiva, no a base de dinamitar las decisiones de los padres. Por otra parte, un bebé no es un objeto ni una mascota como para cosificarlo desde su más tierna infancia. Me parece bastante tonto forzar las cosas hasta ese punto, porque las personas somos como somos y no se quiere más a alguien por forzar una relación. Un niño no deja de ser una persona pequeñita. Es más, cuando se fuerzan las cosas, normalmente es mucho peor, y los niños se dan cuenta de eso. Por lo que he visto, rechazan ese tipo de control y ese tipo de situaciones, no son tontos.
Me parece que se están replicando conductas aprendidas y vividas, en las que el criterio de los padres no se respeta porque "no saben". La verdad, nadie nace sabiendo qué es ser padre, incluso la experiencia de cada hijo imagino que debe ser diferente porque cada bebé es diferente. En ese sentido, nadie "sabe". Nosotros no "sabremos", pero queremos aprender de nuestra hija y no queremos que eso nos lo quite quienes creen que "saben".
Estoy viviendo la otra cara de la moneda en lo que a maternidad diferida respecta. Una relación que se fuerza, decisiones paternas que no se respetan y es más, se contravienen, opiniones que no se piden y hasta "regalos" que se pretenden hacer para usar en casa de la persona que quiere ejercer esa maternidad diferida, no para el disfrute general de mi bebé, a pesar de que el regalo en cuestión le haría falta para su vida. Mi marido y yo queremos ser responsables de nuestra paternidad y maternidad respectivamente, no necesitamos esa paternidad diferida porque ya nos tenemos el uno al otro. Pero hay un empeño antinatural en que salgamos de la ecuación, en que "tenemos que buscar tiempo para nosotros, así que es mejor dejar a la niña con otras personas los fines de semana y cuanto antes mejor para que socialice". Mi niña tiene un mes, lo cumple hoy, no puede socializarse aún porque no tiene concepto de la existencia de otras personas, ¿qué clase de excusa chorra es ésa? Incluso he tenido que oír que se va a empadronar a la niña fuera de nuestra casa para que tenga la guardería donde esas personas quieren, sin respetar nuestros deseos y con todo lo que ello implica: que el médico no lo tendríamos cerca, que legalmente no viviría con sus padres, que el colegio lo tendría en otro sitio lejos de nosotros, y un largo, larguísimo etcétera.
Creo que este tipo de personas buscan llenar un vacío o solucionar un problema, o por un interés personal. Pero si existe ese vacío, creo que podría hacerse de forma más constructiva y más inclusiva, no a base de dinamitar las decisiones de los padres. Por otra parte, un bebé no es un objeto ni una mascota como para cosificarlo desde su más tierna infancia. Me parece bastante tonto forzar las cosas hasta ese punto, porque las personas somos como somos y no se quiere más a alguien por forzar una relación. Un niño no deja de ser una persona pequeñita. Es más, cuando se fuerzan las cosas, normalmente es mucho peor, y los niños se dan cuenta de eso. Por lo que he visto, rechazan ese tipo de control y ese tipo de situaciones, no son tontos.
Me parece que se están replicando conductas aprendidas y vividas, en las que el criterio de los padres no se respeta porque "no saben". La verdad, nadie nace sabiendo qué es ser padre, incluso la experiencia de cada hijo imagino que debe ser diferente porque cada bebé es diferente. En ese sentido, nadie "sabe". Nosotros no "sabremos", pero queremos aprender de nuestra hija y no queremos que eso nos lo quite quienes creen que "saben".
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