martes, 13 de junio de 2017

Privación de sueño

Llegará el día en el que costará sacarlos de la cama. Ese sábado en el que serán las once de la mañana, estaré haciendo tortitas para desayunar y se enfriarán porque no habrá manera de despertarlos.

Pero hoy no es ese día. Hoy, se despiertan mañana, tarde y noche. Es bueno que lo hagan, es deseable. Las crías humanas están hechas para comprobar que son cuidadas las veinticuatro horas al día. Hoy, desearía volver a ese día en el que yo misma me quedaba en la cama hasta las once de la mañana.

Y cuando pueda volver a ese día, entonces, echaré de menos los abrazos, los besos, los lametones, las cosquillas, las guerras de almohadas, las largas charlas con pies, manos y hasta pechos. Así pues, seguiré viviendo en este estado de privación de sueño mientras sea necesario, porque mi vigilia ya es un sueño del que no quisiera despertar.

Nunca imaginé que sería tan feliz.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Y si...?

¿Y si se desinfla todo como un globo?

¿Y si no puedo?

¿Y si no estoy a la altura?

¿Y si todo es un sueño?

¿Y si me doy de bruces?

La vida es un cúmulo de Y sis...

Por favor, destino, universo, todo, hazlo realidad. Déjame experimentarlo, que me lo merezco.

jueves, 25 de mayo de 2017

Quién me iba a decir a mí

Quién me iba a decir, la primera vez que entramos en esta casa y paseamos por sus estancias vacías, todo lo que aquí hemos vivido.

Quién me lo iba a decir, entre paredes desconchadas que se cubren con manos de pintura, entre enchufes que no terminaban de funcionar y entre grifos sin conectar, que algún día formaría aquí una familia.

Quién me lo diría hace cinco o seis años, a mí, que acumulé tantas cajas de pizza en mitad de la desidia que me producía vivir aquí.

Y aunque no llamo a esto hogar, porque el hogar es donde está el corazón y el mío está sólo con mi familia, ahora, por primera vez, está florecida toda mi terraza.

Supongo que eso sólo puede significar que el final de un ciclo está cerca.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Karchata

Dos amigas se sientan a tomar el té. Las dos están enamoradas del mismo hombre. Una ha envenenado la taza de la otra. La víctima se da cuenta de que ha sido envenenada al primer sorbo.
Se pelean. En realidad, ambas están muertas. Y así siguen, día tras día, tras el hombre, el mismo hombre que, en realidad, las ignora.
Adoro este tipo de fábula macabra.


jueves, 27 de abril de 2017

El vacío

Hay un vacío, es un vacío oscuro y doloroso, hay un espacio profundo desprovisto de estrellas, de energía, de sol, de calor.

Hay un vacío y alrededor hay una extraña fuerza, como eléctrica, que me produce una repulsión casi irresistible. Tengo que aguantarme las náuseas, que me suben como en oleadas desde el estómago. Siento mi propia bilis.

Es un autómata de corazón y mente. Un juguete roto. El espacio dejado por una explosión termonuclear. Lleva encima el olor de un millar de cucarachas.

viernes, 3 de marzo de 2017

Sin excusas sobre el techo de cristal

Voy a decir la verdad sobre lo que se siente tras volver de una baja por maternidad. Te llevas seis meses fuera y parece que todo el mundo a tu alrededor haya cambiado, y más si trabajas en una multinacional o en una consultora grande (como es mi caso). Como has estado fuera, te has quitado de en medio todas las buenas oportunidades de ascender en tu departamento, y ahora tienes al último en llegar con un salario mayor que el tuyo. No te enteras de la mitad de los estándares que han cambiado y encima (¡encima!) te toca un producto peliagudo o nuevo y ni te acuerdas de cómo era eso de liderar las reuniones.

Es verdad que ahora no tengo tantas ganas de trabajar para ascender porque el cuerpo no me da para tanto. Mi sueño laboral es una tarjeta con saldo ilimitado para la máquina de café de la oficina. Algunos viernes a las ocho de la mañana me conformaría con eso. Esta mañana me ha invitado a café el reponedor de la máquina y casi le pongo un monumento.

Es verdad que no hay igualdad, bla bla bla. Ok. Es verdad.

Pero tampoco voy a poner ninguna excusa de más.

Hoy en día, para ascender, medrar, mejorar, ganar más dinero, etc etc, es necesario invertir un poco en una misma (o uno mismo) de antemano. Las cosas no van a venir de la noche a la mañana ni el ascenso te va a estar esperando por tu cara bonita, antes, durante o después de tu baja por maternidad. Ni antes, durante o después de tus x años en tu puesto.

Así que, a pesar de que escribo esto medio frita porque duermo muy poco y me levanté esta mañana a las seis de la mañana, aquí estoy, escuchando a un tío hablar sobre una certificación que quiero para prosperar en mi trabajo. Porque sí, soy madre, y sí, tengo vagina, y sí, supuestamente tengo un techo de cristal en mi desarrollo profesional, peeero no voy a cambiar eso si no me pongo manos a la obra. Y sin excusas.

Por supuesto, con un niño a la teta.