martes 12 de enero de 2010
lunes 28 de diciembre de 2009
Las voces me lo dijeron...
Una bella muestra de lo que hace el abusar de los porros. No tiene desperdicio.
Dónde estará la vieja escuela del rap de este país cuando se la necesita.
[EDIT] Mucha atención al tío de rojo que es el verdadero ARTISTA (así, en mayúsculas) del videoclip. Me he hecho fan del tío en el Caralibro, y no soy la única. Es un puto crack.
domingo 27 de diciembre de 2009
Levantarse una nubosa mañana y descubrir...
...Que detrás de las nubes, el sol sigue estando ahí. Que podemos convertirnos en pajarillos y volar por un cielo de nata y algodón, para intentar alcanzarlo, como Ícaro. Que podemos regodearnos en el calor de ese sol, y al mirar abajo, tener la certeza de que las nubes frenarán la caída.
...Que somos libres. Libres para elegir. Libres para seguir adelante. Libres para terminar el libro y comenzar una nueva historia, un nuevo viaje, una nueva aventura.
:)
...Que somos libres. Libres para elegir. Libres para seguir adelante. Libres para terminar el libro y comenzar una nueva historia, un nuevo viaje, una nueva aventura.
:)
domingo 20 de diciembre de 2009
Feliz 2009... ah, ¿que ya se ha acabado?
Como viene siendo habitual, vuelvo a actualizar esto cada dos meses. Escribo para decir principalmente que sigo viva. Bueno, la gente que me importa esto ya lo sabe, xD.
El 2009 se ha marchado prácticamente ya. Ha sido un año rapidísimo, entre la crisis, una cosa y otra, y por lo poco que me comunico con otra gente que no sean mi gata y mi pareja, parece que todo el mundo estaba deseando que se marchara. Mucha gente me dice eso de "puto 2009, vaya año negro". En realidad la culpa no es del pobre 2009, que muchos estaban esperando que se fuera, sino de los años anteriores en los que vivimos ajenos a vacas flacas. Siempre es bueno tener un chivo expiatorio, eso es el pobre 2009.
Y así, como vino, se ha ido. Parece mentira que hace un año estuviera poniendo el árbol de Navidad en el salón. Todavía hay bolitas del árbol escondidas por obra y gracia de Tormentita, cuyo pasatiempo favorito era tirarlas al suelo y jugar con ellas. En el ámbito personal, ha sido un año de liberación y de mis santos ovarios (o mi santa voluntad). Hacía mucho tiempo que había abandonado la esperanza de hacer "lo que yo quiero hacer", y mi vida se había limitado a dejarme llevar por la corriente: pensamientos ajenos, comportamientos ajenos, qué dirán, "Niña tú lo que tienes que hacer es sacarte unas oposiciones" (como si ser funcionario diera la felicidad, curiosamente este consejo jamás me lo dio un funcionario), etc etc.
Cuesta zafarse de determinados juicios de valor impuestos, como el ejemplo de la idealización del funcionariado, porque cuando alguien que te importa o es cierta autoridad para ti, sobre todo en determinadas etapas de desarrollo de la vida, crea una "programación" difícil de eliminar cuando te das cuenta de que no es la correcta. En mi caso, fui niña hasta que me independicé, así que hay muchísimo que eliminar y mucho trabajo que hacer todavía. Por el momento ya he retomado las ganas y no me estoy dejando llevar por la corriente. Así que el 2009 ha servido para decir "¿¡Qué estoy haciendo!?" y "¿Hacia dónde voy?", y para darme cuenta de que mi vida laboral no me satisfacía en absoluto. No ha sido nada fácil: estaba bien vista, hacía bien mi trabajo y era un pilar en el desarrollo de mi departamento, pero no me satisfacía ser el punching bag de una jefa mal follada. Hablando en plata.
El detonante de todo esto fue una tontería: Una frase que tuve pegada en el monitor de mi oficina durante varios meses. Decía así: "Concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia". El mantra funcionó, aunque no como me lo esperaba: Se suponía que era para ayudarme a soportar los ataques de ira de mi jefa y para echarle cara cuando tuviera que defender una postura frente a ella (a pesar de que era muy posible de que me llevara tres gritos por defender algo, aunque fuera que mi equipo necesitaba 15 minutos de descanso en su jornada de 8 horas, o que no iba a permitir que trabajaran los sábados cuando tan sólo un 1% del volumen de trabajo se generaba en sábado), y cuando me quise dar cuenta había encontrado el valor suficiente como para irme de la empresa, así como la firme conclusión de que debería haber hecho el doctorado y no haberme puesto a currar de lo primero que encontré (además sin necesidad de ello, mi incursión en el mundo laboral fue impuesta externamente cuando todavía no me había decidido sobre mi itinerario laboral, para satisfacer las necesidades socioeconómicas de otra persona, craso error por mi parte, xD) nada más terminar la carrera. De la empresa, y de esta etapa laboral con la que he terminado ahora y que me ha tenido embromada desde el 2005, no me voy de vacío, eso sí, me llevo algo de conocimiento externo e interno: no sólo sé cómo llevar y gestionar un departamento, cómo seleccionar personal, cómo hacer traducción simultánea inglés-español, sé lidiar con clientes pesados (algunos en situaciones delicadas) y cómo sacar 1001 informes basados en datos de fuentes diversas, sino que hay algo que ahora acepto: Ser oficinista no es para mí, aunque se me dé bien. Es un hecho. Tengo un problema con la autoridad cuando soy consciente de que la figura de autoridad no tiene el conocimiento necesario para ejercerla, y hay mucho overrated por ahí, en la empresa y en la vida. Mi querida jefa era un ejemplo de sobrevaloración empresarial: Incapaz de hacer un informe ella sola cuando tenía reuniones con el director general "para salvar el pellejo del departamento", se los acababa haciendo yo. Incapaz de concebir el manejo de una nueva herramienta de gestión de siniestros, tuve que reunirme con ella no para ver cuáles eran las mejoras de la misma mientras estaba en la beta, sino para explicarle cómo funcionaba (cuando se suponía que había sido ella la que lo había ideado). Y así miles de cosas. Todo un fichaje. Viva la selección de recursos humanos.
El próximo paso es el de retomar otra asignatura pendiente, aunque muy sobrevalorada en la sociedad actual: la autorrealización. No hablo sólo de ser esposa y madre, una cosa ya la soy y la otra llegará en su debido momento, sino de algo mucho más individual, y se trata simplemente de estar a gusto con lo que se hace. Ya que vivimos en una sociedad en la que hay que trabajar por cojones, por lo menos que tu trabajo te guste. Y también que esté relacionado con lo que estudiaste, que para eso te llevaste X años en donde quiera que estudiaste. Ahí, se trata de volver a ver el mundo y sus opciones como un gran supermercado de oportunidades, y de tener el valor suficiente como para decir "quiero ir por ahí".
Y como decía Joss Whedon en "Once More, With Feeling": Where do we go from here? Tengo respuesta: Iremos donde queramos ir.
Feliz 2010 y lo (poco) que queda del 2009 de oportunidades a todos. Y recordad: Ante todo y sobre todo, sed felices, porque nadie va a ser feliz por ti.
El 2009 se ha marchado prácticamente ya. Ha sido un año rapidísimo, entre la crisis, una cosa y otra, y por lo poco que me comunico con otra gente que no sean mi gata y mi pareja, parece que todo el mundo estaba deseando que se marchara. Mucha gente me dice eso de "puto 2009, vaya año negro". En realidad la culpa no es del pobre 2009, que muchos estaban esperando que se fuera, sino de los años anteriores en los que vivimos ajenos a vacas flacas. Siempre es bueno tener un chivo expiatorio, eso es el pobre 2009.
Y así, como vino, se ha ido. Parece mentira que hace un año estuviera poniendo el árbol de Navidad en el salón. Todavía hay bolitas del árbol escondidas por obra y gracia de Tormentita, cuyo pasatiempo favorito era tirarlas al suelo y jugar con ellas. En el ámbito personal, ha sido un año de liberación y de mis santos ovarios (o mi santa voluntad). Hacía mucho tiempo que había abandonado la esperanza de hacer "lo que yo quiero hacer", y mi vida se había limitado a dejarme llevar por la corriente: pensamientos ajenos, comportamientos ajenos, qué dirán, "Niña tú lo que tienes que hacer es sacarte unas oposiciones" (como si ser funcionario diera la felicidad, curiosamente este consejo jamás me lo dio un funcionario), etc etc.
Cuesta zafarse de determinados juicios de valor impuestos, como el ejemplo de la idealización del funcionariado, porque cuando alguien que te importa o es cierta autoridad para ti, sobre todo en determinadas etapas de desarrollo de la vida, crea una "programación" difícil de eliminar cuando te das cuenta de que no es la correcta. En mi caso, fui niña hasta que me independicé, así que hay muchísimo que eliminar y mucho trabajo que hacer todavía. Por el momento ya he retomado las ganas y no me estoy dejando llevar por la corriente. Así que el 2009 ha servido para decir "¿¡Qué estoy haciendo!?" y "¿Hacia dónde voy?", y para darme cuenta de que mi vida laboral no me satisfacía en absoluto. No ha sido nada fácil: estaba bien vista, hacía bien mi trabajo y era un pilar en el desarrollo de mi departamento, pero no me satisfacía ser el punching bag de una jefa mal follada. Hablando en plata.
El detonante de todo esto fue una tontería: Una frase que tuve pegada en el monitor de mi oficina durante varios meses. Decía así: "Concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia". El mantra funcionó, aunque no como me lo esperaba: Se suponía que era para ayudarme a soportar los ataques de ira de mi jefa y para echarle cara cuando tuviera que defender una postura frente a ella (a pesar de que era muy posible de que me llevara tres gritos por defender algo, aunque fuera que mi equipo necesitaba 15 minutos de descanso en su jornada de 8 horas, o que no iba a permitir que trabajaran los sábados cuando tan sólo un 1% del volumen de trabajo se generaba en sábado), y cuando me quise dar cuenta había encontrado el valor suficiente como para irme de la empresa, así como la firme conclusión de que debería haber hecho el doctorado y no haberme puesto a currar de lo primero que encontré (además sin necesidad de ello, mi incursión en el mundo laboral fue impuesta externamente cuando todavía no me había decidido sobre mi itinerario laboral, para satisfacer las necesidades socioeconómicas de otra persona, craso error por mi parte, xD) nada más terminar la carrera. De la empresa, y de esta etapa laboral con la que he terminado ahora y que me ha tenido embromada desde el 2005, no me voy de vacío, eso sí, me llevo algo de conocimiento externo e interno: no sólo sé cómo llevar y gestionar un departamento, cómo seleccionar personal, cómo hacer traducción simultánea inglés-español, sé lidiar con clientes pesados (algunos en situaciones delicadas) y cómo sacar 1001 informes basados en datos de fuentes diversas, sino que hay algo que ahora acepto: Ser oficinista no es para mí, aunque se me dé bien. Es un hecho. Tengo un problema con la autoridad cuando soy consciente de que la figura de autoridad no tiene el conocimiento necesario para ejercerla, y hay mucho overrated por ahí, en la empresa y en la vida. Mi querida jefa era un ejemplo de sobrevaloración empresarial: Incapaz de hacer un informe ella sola cuando tenía reuniones con el director general "para salvar el pellejo del departamento", se los acababa haciendo yo. Incapaz de concebir el manejo de una nueva herramienta de gestión de siniestros, tuve que reunirme con ella no para ver cuáles eran las mejoras de la misma mientras estaba en la beta, sino para explicarle cómo funcionaba (cuando se suponía que había sido ella la que lo había ideado). Y así miles de cosas. Todo un fichaje. Viva la selección de recursos humanos.
El próximo paso es el de retomar otra asignatura pendiente, aunque muy sobrevalorada en la sociedad actual: la autorrealización. No hablo sólo de ser esposa y madre, una cosa ya la soy y la otra llegará en su debido momento, sino de algo mucho más individual, y se trata simplemente de estar a gusto con lo que se hace. Ya que vivimos en una sociedad en la que hay que trabajar por cojones, por lo menos que tu trabajo te guste. Y también que esté relacionado con lo que estudiaste, que para eso te llevaste X años en donde quiera que estudiaste. Ahí, se trata de volver a ver el mundo y sus opciones como un gran supermercado de oportunidades, y de tener el valor suficiente como para decir "quiero ir por ahí".
Y como decía Joss Whedon en "Once More, With Feeling": Where do we go from here? Tengo respuesta: Iremos donde queramos ir.
Feliz 2010 y lo (poco) que queda del 2009 de oportunidades a todos. Y recordad: Ante todo y sobre todo, sed felices, porque nadie va a ser feliz por ti.
martes 13 de octubre de 2009
sábado 19 de septiembre de 2009
El mundo se va a acabar, si un día me has de querer te debes apresurar
Estoy pasando unos días realmente divertidos con el fenómeno 2012. Con la salida de la película homónima, hay mucho New Ager que se ha llevado las manos a la cabeza porque (supuestamente) se va a acabar el mundo.
No me malinterpretéis. Sigo siendo New Ager, pero no soy tan gilipollas.
Como si no tuviéramos ya bastante en su día con el colisionador de hadrones (hadrón: según un compañero de trabajo esa palabra que nunca pronunciaría una mujer) y su agujero negro portátil, ahora que no se ha acabado el mundo se ha puesto de moda el catastrofismo según las antiguas culturas, especialmente aquéllas que hace ya bastante que dejaron de existir, y cuyo conocimiento está muy limitado por a) la interpretación que otras culturas de la zona dieron de sus conocimientos después de su extinción y b) la interpretación que algún alemán/francés/inglés dio de los restos que se encontraron en su momento. Tal es el caso de los mayas.
En mi búsqueda por San Google sobre el calendario maya y el fenómeno 2012 he encontrado todo tipo dechistes teorías, como las que platea la web "Survive 2012", donde se mezclan de una forman osada y trepidante las profecías de Nostradamus, las líneas de Nazca, el calendario Maya, los Dragones, la Astrología y la Biblia. Toma ya. Pura ciencia.
Todo el fenómeno 2012 está rodeado de un halo de cientifismo ridículo (ciencia basada en profecías, es de locos). ¿Acaso no se han dado cuenta de que si nos lo hubieran puesto como algo misterioso, desconocido y hermético, en lugar de plantearlo como si fuera ciencia, habría sido más creíble? Y lo peor, ¿no se dan cuenta de que están haciendo marketing viral de una película?
En fin, nos vemos el 22 de diciembre de 2012, esto es, el 0.0.0.0 de la nueva era del calendario Maya, según la cuenta larga.
No me malinterpretéis. Sigo siendo New Ager, pero no soy tan gilipollas.
Como si no tuviéramos ya bastante en su día con el colisionador de hadrones (hadrón: según un compañero de trabajo esa palabra que nunca pronunciaría una mujer) y su agujero negro portátil, ahora que no se ha acabado el mundo se ha puesto de moda el catastrofismo según las antiguas culturas, especialmente aquéllas que hace ya bastante que dejaron de existir, y cuyo conocimiento está muy limitado por a) la interpretación que otras culturas de la zona dieron de sus conocimientos después de su extinción y b) la interpretación que algún alemán/francés/inglés dio de los restos que se encontraron en su momento. Tal es el caso de los mayas.
En mi búsqueda por San Google sobre el calendario maya y el fenómeno 2012 he encontrado todo tipo de
Todo el fenómeno 2012 está rodeado de un halo de cientifismo ridículo (ciencia basada en profecías, es de locos). ¿Acaso no se han dado cuenta de que si nos lo hubieran puesto como algo misterioso, desconocido y hermético, en lugar de plantearlo como si fuera ciencia, habría sido más creíble? Y lo peor, ¿no se dan cuenta de que están haciendo marketing viral de una película?
En fin, nos vemos el 22 de diciembre de 2012, esto es, el 0.0.0.0 de la nueva era del calendario Maya, según la cuenta larga.
sábado 18 de julio de 2009
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