Paso uno: rozamiento por la pierna del humano elegido de forma repetida e insistente, hasta que el humano repara en la presencia del felino.
Paso dos: una vez obtenida la atención, dejarse acariciar el lomo, levantando un poco los cuartos traseros para indicar al humano dónde está el final del gato.
Paso tres: tirarse en el suelo tras varias pasadas de la mano humana.
Paso cuatro: ponerse boca arriba y rebozarse bien por el polvo del suelo, soltando en la superficie de éste todo el pelo muerto que durante la caricia se ha desprendido del pelaje.
Paso cinco: rebozarse hacia un lado y hacia otro en la caricia, permitiendo al pelo salir hacia ambos lados.
Paso seis: marcharse con la cola tiesa a otro lugar de la casa.
Paso siete: dejar reposar unas cuantas horas.
Paso ocho: encontrar la formación de pelo y sorprenderse. Jugar con ella como si fuera un juguete: masticar, darle con la pata, intentar darle caza.
Repetir el procedimiento tantas veces como sea necesario para lograr el engorde adecuado de la pelusa. También se puede realizar sobre sofás, moquetas o camas.
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