"No estoy destinado a ganar
pero estoy destinado a trabajar para ganar.
No estoy destinado a triunfar
pero estoy destinado a levantarme,
no importa cuántas veces me caiga".
Abraham Lincoln
domingo 31 de agosto de 2008
domingo 24 de agosto de 2008
Haciendo números
Hoy he estado haciendo números mentalmente.
Veréis, la madre de Blackbird nos invitó el sábado a un gimnasio superpijo del que ella es socia. Ni que decir cabe que la cuota de socio es prohibitiva, aunque la idea de hacer danza del vientre/yoga/taichi/baile/aerobic junto con disfrutar de piscinas varias es tentadora. Así que me pica mucho el gusanillo de apuntarme.
Sin embargo, veo mis números bancarios y compruebo que no me lo puedo permitir. El alquiler es un alucine, Blackbird se está preparando las opos, y ya nos cuesta bastante llegar a fin de mes. Además, está mi ASUS G2 que quiero para Navidad, y para Diciembre quiero regalármelo (además de haber dejado mi actual empleo y de haber vendido satisfactoriamente mi libro).
Me imagino y me consta que hay familias en peor situación (de hecho soy de lo que menos depende del banco en España), y realmente es alarmante. En mi curro hay compañeros que, si el sueldo se retrasa 3 días por cuestiones de fiestas/fines de semana, tienen que pagar intereses al banco porque la letra de la hipoteca o del préstamo llega puntualmente el día 1 de cada mes. No es mi situación, pero trago saliva sólo de pensarlo.
Así que, los que no tenéis alquiler, ni hipoteca, ni préstamos... éste y todos los días es un momento para celebrar vuestra situación. Vivid, ahora que vuestro sueldo es vuestro.
Moraleja: No salgáis de casa hasta los 35.
Veréis, la madre de Blackbird nos invitó el sábado a un gimnasio superpijo del que ella es socia. Ni que decir cabe que la cuota de socio es prohibitiva, aunque la idea de hacer danza del vientre/yoga/taichi/baile/aerobic junto con disfrutar de piscinas varias es tentadora. Así que me pica mucho el gusanillo de apuntarme.
Sin embargo, veo mis números bancarios y compruebo que no me lo puedo permitir. El alquiler es un alucine, Blackbird se está preparando las opos, y ya nos cuesta bastante llegar a fin de mes. Además, está mi ASUS G2 que quiero para Navidad, y para Diciembre quiero regalármelo (además de haber dejado mi actual empleo y de haber vendido satisfactoriamente mi libro).
Me imagino y me consta que hay familias en peor situación (de hecho soy de lo que menos depende del banco en España), y realmente es alarmante. En mi curro hay compañeros que, si el sueldo se retrasa 3 días por cuestiones de fiestas/fines de semana, tienen que pagar intereses al banco porque la letra de la hipoteca o del préstamo llega puntualmente el día 1 de cada mes. No es mi situación, pero trago saliva sólo de pensarlo.
Así que, los que no tenéis alquiler, ni hipoteca, ni préstamos... éste y todos los días es un momento para celebrar vuestra situación. Vivid, ahora que vuestro sueldo es vuestro.
Moraleja: No salgáis de casa hasta los 35.
viernes 22 de agosto de 2008
Momentos de nuestra infancia: Ulises 31
Viendo este vídeo de mi infancia más infantil, saco varias conclusiones:
- Ulises salía al espacio sin escafandra y no moría, una gesta sólo capaz de ser realizada por Chuck Norris durante la creación del universo.
- Ulises parecía Jesucristo físicamente.
- Ergo Chuck Norris es Jesucristo y nos salva a todos hasta el momento en el que dé la patada voladora que desencadene el juicio final.
Y tras esta reflexión tan filosófica, me voy a currar en mi libro. Los que oséis decir lo contrario sufriréis la ira de la patada voladora de Chuck.
martes 19 de agosto de 2008
Reflexiones del tazón de cereales
Mientras me tomo un tazón de cereales para desayunar, estoy reflexionando.
Al principio de este blog dije que en las vidas de todos había líneas argumentales, como los guiones cinematográficos. Existen detonantes, puntos de giro, y también desenlaces. Siempre que he tenido un blog ha sido porque estaba atravesando un momento de mi vida en particular. Tenía un blog que empecé porque tuve un novio que me dejó, y éste lo hice porque yo dejé al siguiente.
En cierto modo, necesitaba desintoxicarme de la ingente cantidad de basura que había en mi vida, y la mejor forma era expresándolo, aunque no siempre fuera positivo. Ni que decir cabe que mi depresión del verano pasado fue una reacción provocada por la decisión que tomé, que se unió a circunstancias familiares que agravaron el problema. Liberada de todo eso, conviviendo con mi pareja desde Octubre, y cada día descubriendo un poco más que tengo ganas de hacer cosas, como antaño, comprendo que mi terapia ha terminado: los exnovios son ya números en mi historial sentimental, y los familiares consanguíneos que he dejado atrás, por una razón u otra, tengo que dejarlos atrás por mucho que duela, a veces, el pensar en ellos.
Ahora me queda pensar qué cojones voy a hacer con el blog.
Podría remodelarlo y hacerlo de wow.
Podría continuar contando mis peripecias.
Podría seguir escribiendo pajas mentales (algo que últimamente hago mucho, porque no necesito seguir haciendo terapia bloggera).
Podría cerrarlo.
En fin, podría hacer infinitas cosas. ¿Pero qué hago?
(Cucharada del tazón de cereales y cd de Enya a la minicadena).
En fin, acepto ideas para el desenlace.
Al principio de este blog dije que en las vidas de todos había líneas argumentales, como los guiones cinematográficos. Existen detonantes, puntos de giro, y también desenlaces. Siempre que he tenido un blog ha sido porque estaba atravesando un momento de mi vida en particular. Tenía un blog que empecé porque tuve un novio que me dejó, y éste lo hice porque yo dejé al siguiente.
En cierto modo, necesitaba desintoxicarme de la ingente cantidad de basura que había en mi vida, y la mejor forma era expresándolo, aunque no siempre fuera positivo. Ni que decir cabe que mi depresión del verano pasado fue una reacción provocada por la decisión que tomé, que se unió a circunstancias familiares que agravaron el problema. Liberada de todo eso, conviviendo con mi pareja desde Octubre, y cada día descubriendo un poco más que tengo ganas de hacer cosas, como antaño, comprendo que mi terapia ha terminado: los exnovios son ya números en mi historial sentimental, y los familiares consanguíneos que he dejado atrás, por una razón u otra, tengo que dejarlos atrás por mucho que duela, a veces, el pensar en ellos.
Ahora me queda pensar qué cojones voy a hacer con el blog.
Podría remodelarlo y hacerlo de wow.
Podría continuar contando mis peripecias.
Podría seguir escribiendo pajas mentales (algo que últimamente hago mucho, porque no necesito seguir haciendo terapia bloggera).
Podría cerrarlo.
En fin, podría hacer infinitas cosas. ¿Pero qué hago?
(Cucharada del tazón de cereales y cd de Enya a la minicadena).
En fin, acepto ideas para el desenlace.
sábado 16 de agosto de 2008
Más vacaciones
Blackbird tiene toda la razón. Iba a poner fotos de mi quedada wowera en Sevilla, pero por motivos obvios (pongo verde a mi jefa, por ejemplo), no puedo. Me lo ha recordado y he rectificado este post, que en principio llevaba un chorro de fotos.
Pues nada. Que sepáis que me lo he pasado genial y que Mhack, vuelve cuando quieras.
Besos para todos y que corra la cerveza!!!
Pues nada. Que sepáis que me lo he pasado genial y que Mhack, vuelve cuando quieras.
Besos para todos y que corra la cerveza!!!
viernes 8 de agosto de 2008
Historia de Astrea
- Y yo, la dama Astrea, declaro que la justicia reinará en el universo.
Todos los pequeños muñequitos vitorearon a la Dama. Mientras tanto, Prometeo, que se encontraba en las inmediaciones del lugar, observaba la proclama de su prima. Estaba orgulloso de aquellos muñequitos de barro que había hecho con sus propias manos, de haber construido en el jardín de casa una obra verdaderamente titánica para un niño, y de haberles hecho hasta pequeñas chozas iluminadas con fuego de papel y bombillas.
La paz se vio interrumpida cuando Zeus entró en el jardín.
- Qué tal, he venido a jugar - dijo Zeus.
- Sabes que no nos caes bien, pero mi madre insiste en que juegue contigo - dijo Astrea.
Cuando Zeus vio la monumental miniciudad, sintió una punzada de envidia.
- Yo también he traído mis propios juguetes - dijo.
Sacó a trompicones de su mochila un ejército griego, completamente equipado. Al caer de la mochila, muchos de los muñecos cayeron estrepitosamente sobre la ciudad de Astrea y Prometeo, rompiendo brazos y cabezas de los muñecos de barro, que no estaban bien cocidos. Algunos de los muñecos de barro, no obstante, mancharon al pulcro ejército griego con sus lanzas y sus cascos relucientes.
- ¡Serás hijoputa! ¡Mierda de muñecos! - dijo Zeus - ¡Estos muñecos valen una pasta! ¿Qué le voy a decir a mi padre cuando vea cómo han quedado por tu mierda de poblacho?
- La culpa ha sido tuya, me lo has roto todo - contestó Prometeo.
- Cállate, caraculo.
- ¡Alto! - gritó Astrea cuando vio que su primo iba a partirle la cara a Zeus.
- ¡Prometeo! - gritó Jápeto desde el otro lado de la valla - ¡Ven aquí ahora mismo!
Zeus sabía que a Jápeto no le gustaba que su hijo utilizara la violencia, así que se imaginó que iban a darle un castigo ejemplar. Miró a Astrea, tentado de hacerle lo mismo, pero era demasiado fácil hacer llorar a una niña, así que se volvió hacia ella, sabiendo que ella aceptaría con tal de no dañar su querida obra, y le dijo:
- De acuerdo, vamos a jugar.
Sacó de su mochila un dinosaurio gigante al que Zeus llamaba Pandora.
- Yo atacaré el poblado de tus muñecos y de los míos ahora, pues los han conquistado. Defenderás el poblado del ataque de Pandora.
Astrea le miró fríamente.
- No quiero jugar a eso.
- Oh, la señorita quiere jugar a juegos de chicas.
- Está bien, lo haré.
Pandora se arrojó sobre el ejército griego y sobre los muñecos de barro. El poblado quedó totalmente destrozado, Astrea con lágrimas en los ojos. Dieron las diez y Zeus dijo que se marchaba a casa.
Por todos lados había cadáveres. El reluciente ejército griego que "costaba una pasta" desmembrado también. Astrea sabía bien que el padre de Zeus, un padre ausente y maltratador, no escatimaba en regalos cuando se sentía culpable.
Así que, mientras todos los niños se iban a dormir en aquella estrellada noche de verano, Astrea siguió recomponiendo la pequeña ciudad de barro. Pero además, plantó semillas, cuidó de los pequeños seres humanos que Prometeo, ahora castigado en su habitación, había creado. Y de nuevo, antes de irse a su casa a dormir, fue la dama Astrea, que enseñó a los humanos la agricultura, y que, como la esperanza, fue la última en perderse.
Todos los pequeños muñequitos vitorearon a la Dama. Mientras tanto, Prometeo, que se encontraba en las inmediaciones del lugar, observaba la proclama de su prima. Estaba orgulloso de aquellos muñequitos de barro que había hecho con sus propias manos, de haber construido en el jardín de casa una obra verdaderamente titánica para un niño, y de haberles hecho hasta pequeñas chozas iluminadas con fuego de papel y bombillas.
La paz se vio interrumpida cuando Zeus entró en el jardín.
- Qué tal, he venido a jugar - dijo Zeus.
- Sabes que no nos caes bien, pero mi madre insiste en que juegue contigo - dijo Astrea.
Cuando Zeus vio la monumental miniciudad, sintió una punzada de envidia.
- Yo también he traído mis propios juguetes - dijo.
Sacó a trompicones de su mochila un ejército griego, completamente equipado. Al caer de la mochila, muchos de los muñecos cayeron estrepitosamente sobre la ciudad de Astrea y Prometeo, rompiendo brazos y cabezas de los muñecos de barro, que no estaban bien cocidos. Algunos de los muñecos de barro, no obstante, mancharon al pulcro ejército griego con sus lanzas y sus cascos relucientes.
- ¡Serás hijoputa! ¡Mierda de muñecos! - dijo Zeus - ¡Estos muñecos valen una pasta! ¿Qué le voy a decir a mi padre cuando vea cómo han quedado por tu mierda de poblacho?
- La culpa ha sido tuya, me lo has roto todo - contestó Prometeo.
- Cállate, caraculo.
- ¡Alto! - gritó Astrea cuando vio que su primo iba a partirle la cara a Zeus.
- ¡Prometeo! - gritó Jápeto desde el otro lado de la valla - ¡Ven aquí ahora mismo!
Zeus sabía que a Jápeto no le gustaba que su hijo utilizara la violencia, así que se imaginó que iban a darle un castigo ejemplar. Miró a Astrea, tentado de hacerle lo mismo, pero era demasiado fácil hacer llorar a una niña, así que se volvió hacia ella, sabiendo que ella aceptaría con tal de no dañar su querida obra, y le dijo:
- De acuerdo, vamos a jugar.
Sacó de su mochila un dinosaurio gigante al que Zeus llamaba Pandora.
- Yo atacaré el poblado de tus muñecos y de los míos ahora, pues los han conquistado. Defenderás el poblado del ataque de Pandora.
Astrea le miró fríamente.
- No quiero jugar a eso.
- Oh, la señorita quiere jugar a juegos de chicas.
- Está bien, lo haré.
Pandora se arrojó sobre el ejército griego y sobre los muñecos de barro. El poblado quedó totalmente destrozado, Astrea con lágrimas en los ojos. Dieron las diez y Zeus dijo que se marchaba a casa.
Por todos lados había cadáveres. El reluciente ejército griego que "costaba una pasta" desmembrado también. Astrea sabía bien que el padre de Zeus, un padre ausente y maltratador, no escatimaba en regalos cuando se sentía culpable.
Así que, mientras todos los niños se iban a dormir en aquella estrellada noche de verano, Astrea siguió recomponiendo la pequeña ciudad de barro. Pero además, plantó semillas, cuidó de los pequeños seres humanos que Prometeo, ahora castigado en su habitación, había creado. Y de nuevo, antes de irse a su casa a dormir, fue la dama Astrea, que enseñó a los humanos la agricultura, y que, como la esperanza, fue la última en perderse.
lunes 4 de agosto de 2008
La recompensa al trabajo es...
- Ya he terminado.
- Bien.
- ¿Qué te parece?
- Esto (señalando un pequeño punto en el documento) está mal.
- Vale, lo corrijo.
- No, ya lo he corregido yo.
- Tienes el archivo abierto como sólo lectura porque la copia editable la tiene mi usuario.
- ¬¬
- Corregido.
- Vale gracias :D.
- De nada.
(Pausa)
- Oye Clara, ¿te importaría encargarte de eso del montón de allí?
- Vale, pero tengo pendiente terminarte lo otro.
- Cuando lo termines lo haces.
- Vale.
(Al rato)
- Ya he terminado las dos cosas.
- Vale, ahora encárgate de aquello antes de las 3 y media.
- Ok.
- ¿Te vienes a comer?
- No.
- ¿Y eso?
- Tengo que terminar todo el trabajo que me acabas de mandar...
Como dice Dilbert, "la recompensa al trabajo es más trabajo".
- Bien.
- ¿Qué te parece?
- Esto (señalando un pequeño punto en el documento) está mal.
- Vale, lo corrijo.
- No, ya lo he corregido yo.
- Tienes el archivo abierto como sólo lectura porque la copia editable la tiene mi usuario.
- ¬¬
- Corregido.
- Vale gracias :D.
- De nada.
(Pausa)
- Oye Clara, ¿te importaría encargarte de eso del montón de allí?
- Vale, pero tengo pendiente terminarte lo otro.
- Cuando lo termines lo haces.
- Vale.
(Al rato)
- Ya he terminado las dos cosas.
- Vale, ahora encárgate de aquello antes de las 3 y media.
- Ok.
- ¿Te vienes a comer?
- No.
- ¿Y eso?
- Tengo que terminar todo el trabajo que me acabas de mandar...
Como dice Dilbert, "la recompensa al trabajo es más trabajo".
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