- Es precioso, ya verás, cuesta sólo 500 euros al mes.
El piso despide cierto olor a alcanfor, como si hubiera habido ropa dentro de los armarios, grandes abrigos con bolitas de las que mi abuela ponía para las polillas. Hay dos bandejas de arena de gato, llenas de caca. Se ve que al menos 2 gatos compartían la casa con los antiguos inquilinos.
- Es un poco pequeño - digo - pero será suficiente durante unos meses, hasta que encontremos otra cosa.
Blackbird y yo llegamos con las maletas, la gata, la tortuga y nuestros muñequitos y muebles al nuevo piso. Es un dúplex muy cuco, con el dormitorio arriba. Pero es tan pequeño que tenemos que poner la mesa del despacho pegada a la pared, en un lado del salón. Un extraño bicho gelatinoso se desliza por la pared.
- Ten cuidado - le digo a Blackbird mientras intenta deshacerse del bicho - no vaya a ser que pique o algo, nunca he visto esa clase de bichos, pero dicen que es un (nombre raro).
Me marcho de la casa para ir a recoger a mi antigua casa, la casa de mi abuela, unos viejos libros. Estoy seleccionando qué libros llevarme cuando una extraña procesión aparece ante mí. Como una Wild Hunt de siniestras parcas, caminan en fila india por el pasillo tres mujeres con tocado negro. ¿O son dos? Sólo una habla.
- Madre, ¿por qué vais de negro?
- No puedo decírtelo.
- ¿Quién ha muerto?
- No, lo siento, no puedo decírtelo.
Camina lenta, flota hacia mí, como levitando. Es tan liviana como el velo que porta, y tan oscura que parezco hundirme lentamente en ella como en brea.
miércoles 29 de octubre de 2008
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2 comentarios:
Te has mudado? dónde? me tienes que contar.
Espero que todo vaya bien en tu nuevo hogar y ya sabes si necesitas ayuda para limpiar y ordenar llámame que estoy en paro otra vez XDDD.
Un bezu!!
No me he mudado...
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