sábado 21 de junio de 2008

Dilemas de la empresa privada

Abril. Si ostentas un cargo de mando intermedio en una empresa privada, tienes que cuadrar las vacaciones de tu plantilla mientras tu jefe (jefa en mi caso) se rasca las bowlings. Le pides a la gente que por favor te vaya diciendo sus vacaciones para que puedas irlas cuadrando.

Mayo. La gente, por la cuenta que le trae, ya te ha dicho sus vacaciones. Pero ahora queda cuadrarlas. Las cuadras, y cuando lo haces, a tu jefe el que se rasca las bowlings no le parece bien. Haces a toda la peña cambiar sus vacaciones por necesidades del servicio, y en el proceso cambias las tuyas ante la petición de tu jefe el que se rasca las bowlings, porque va a venir gente nueva y no puedes irte por tu aniversario. Perfecto.

Junio. Tu jefe el que se rasca las bowlings mete a 10 nuevos de un plumazo, y tu anterior plantilla, ahora con vacaciones a la medida del servicio, empieza a ver que a los nuevos se les permite elegir. Hay quien YA se va de vacaciones y no volverá hasta fin de mes. La gente pregunta "¿Cuándo estarán las vacaciones? Tengo que reservar". Y tú, como el último mono que eres, aguantas el chaparrón de que a tu jefe el que se rasca las bowlings no le haya dado la gana de aceptar las vacaciones de la peña. Menos mal que tienes un compañero (compañera en mi caso) tan competente para cuadrar vacaciones y vender la moto hasta a su madre, que le vende la moto a tu jefe el que se rasca las bowlings y todo el mundo tiene sus vacaciones aceptadas.

Miras con envidia a tus subordinados, que cobran de 200 a 300 € menos que tú, porque ellos se van de vacaciones cuando quieren y tú no. Y de buenas a primeras, tu jefe el que se rasca las bowlings, el mismo que te hizo cambiar tus vacaciones 2 veces, 4 veces a tus subordinados, y que lleva 3 meses para dar el visto bueno a un puñetero cuadrante, te dice que se va 3 semanas de vacaciones cuando todo el mundo se va 2 por orden expresa suya.

Entonces te mira y te pregunta cuándo te vas de vacaciones, y te dan ganas de decirle: "Me voy de vacaciones cuando a ti te dé la gana, pedazo de hijo de la grandísima puta".

En ese dilema estás cuando le comentas, con buenas palabras, que te ha cambiado las vacaciones dos veces y que te vas de vacaciones cuando él te dijo. Te pregunta cuándo quieres y le dices que querías la primera quincena de julio para pasar las vacaciones celebrando tu aniversario con tu pareja, que estaba cuadrado con tu compañero pero que te las cambió. Se da cuenta de su error y te deja cogerte dos semanas en julio y una en agosto.

Y entonces tú lo flipas.

Pero no porque te haya dado las vacaciones cuando tú querías, sino porque no has preparado nada. No tienes nada reservado. Pensabas que te ibas a final de agosto, y ahora, de pronto, no hay nada hecho ni nada planeado. Llamas a tu pareja "Cariño, ¿nos vamos de cámping? ¿O a Granada? Es que me dan vacaciones".

Ése es el dilema de la empresa privada cuando llega el verano.

2 comentarios:

ali d dijo...

osea... he llegado a la conclusión que tu jefa tiene los bowlings así como inflamados e irritados de tanto rascarselos...

Eluuu lobiuuuu!
que pases unas felises y completitas vacances!

Clarinieves dijo...

Yo también te lobiu mi amorrrrr.